20 November 2006

Suspendida la realidad ---------> Zurita

La última vez que oí hablar de él, que fue la última antes de la verdaderamente última después de esa, fue cuando Pablito me contó que su abuela era amiga de él y que había tomado el té con él también.
De ahí que quedé con la bala pasada de pura copuchenta y bueno entre las andanzas de la vida me encontré con el en un deleite televisivo

– De esos programas oscuros, con cero sentido de la estética visual, periodistas instruidos y buenos invitados-

Y yo estaba, y mi mamá estaba, y me dijo “hey mira, Zurita” y luego de un repentino flash back recordé que podría ser interesante escucharlo un rato y dejar de lado mis clásicas películas yanquis.

Por palabras de Zurita (en sentido prepicado): “Cuando se escribe con el pecho caliente se suspende la realidad… de tal forma que aún Shakespeare se vuelve contemporáneo”


Y bueno sin querer abatirlos de ira frente a la franquicia de mi soberbia, solo decir que; esperaré suspender la realidad y regocijarme de mitos contemporáneos.

PD: dejo referencia de Zurita para el compromiso con los derechos anegados de autor.

“Santiago de Chile, 1951. Uno de los poetas apreciados en América Latina, por su percepción miticopoética y por su proyecto de reconstruir la voz tribal desde el salmo, la elegía, el versículo. Inscribe en su lenguaje un desgarrado grito interior, oscilando entre el credo y lo profano. Palabra cósmicamente situada; poesía que da cuenta del malestar del sujeto y su desajuste con la historia.
Estudió Ingeniería Civil en Valparaíso. En el puerto desarrolla, junto a Juan Luis Martínez y otros destacados escritores, una dinámica actividad poética a comienzos de los 70’. Hacia el final de la década sus acciones en protesta del orden imperante provocaron gran polémica: quemarse el rostro con ácido, masturbación en público e intentar cegarse.”

http://www.chilepoesia.uchile.cl/zurita.html


"Todo Chile se volvió sangre al ver tus fornicaciones
Pero yo te seguí queriendo y volveré a buscarte
y nuevamente te abrazaré sobre la tierra reseca
para pedirte otra vez que seas mi mujer
Los pastos de Chile volverán a revivir
El desierto de Atacama florecerá de alegría
las playas cantarán y bailarán para cuando avergonzada
vuelvas conmigo para siempre
y yo te haya perdonado todo lo que me has hecho
¡hija de mi patria!"
(R.Z)

05 November 2006

Autorreferencia de cuentos de delirio

Si de conocer un millar – quizá siendo un poco exagerada-
De sensaciones de las que muchos podrían comentar
Aun cuando no e sido la mejor en cada uno de ellos
E sentido,

¡Claro! Como no hacerlo
Incluso es posible listarlo
Se sabe de a poco, y se aprende a sentir
Sorprendiéndote, arrastrándote hasta donde el cuerdo no alcanza
Donde las sensaciones pasan, los cuerpos se detienen, respiran excitados y de pronto...
expiran,
así, como toda sensación etérea que viene y se marcha y que por supuesto en su irreverencia, no sabe de lamento.

Dicen que estoy, que aparezco y me desarmo entre líneas, algo de risas y procesos dicotómicos que nada de bien se comprenden al atardecer.
No tienen espacio, pero sabe bien - dicen-




¿Por qué no?
“Uno” quiere reír, burlarse, parrandear y con obsesión incluso distraerse entre sábanas torcidas.

Y ese uno se vuelve irreverente y disciplente como me corrigen entre un poco de primavera versátil a las tantas descoordinadas de un García envejecido.

Imposible soplar al céfiro ¿no? la contundencia de lo que quería decir,
En otras palabras, difícil decir al vientó cuanto se le extraña corrigiendo la ausencia de el violento devenir sentencioso.
Por que claro está /para ella/, que si no se verbaliza, no existe.

El resto son locuras que no entiendo, es delirio que tan verbalizado que a estado sonando al oído, no a tocado el misceláneo sortilegio de un corazón retórico y una mente cautelosa.

Si alguien sabe de él, haga el favor de avisarme*, porque si me e cruzado con aquel impenetrable ermitaño del pensamiento creanme,
Que la inminencia deplorable de la sensatez a dado cuenta de ello entre laberintos efervescentes de angustiosa estupidez de palabras rebuscadas y bastante egoístas -debo reconocer-.

Que la locura no existe, que el delirio anda perdido o que a sido muy tacaño y me dejado esperando como paradero solitario de las tres de la mañana
No su deliro caballero
No el de ustedes damas
Es ese, bueno, ese que és o que hace como que fuese.

* Puedo guardar el secreto

Giros De Antaño